Estos últimos meses he estado investigando sobre el espinoso tema de la influencia de las teorías económicas en el comportamiento de las personas. La escacez de tiempo no me ha permitido elaborar el ensayo que hubiera deseado por estas fechas, solo me queda la pretensión y unos datos interesantes para compartir y debatir.
Use dos fuentes que ustedes pueden consultar para más detalles, el primero es el interesante documental de Adam Curtis The Trap: What happend to Our Dreams of Freedom que se transmitió este año en la BBC Two y el ensayo llamado "Economic Language and assumptions: How theories become self-fullfiling" elaborado por el profesor Fabrizio Ferraro del IESE y los profesores Jeffrey Pfeffer y Robert Sutton de la Universidad de Stanford, este se publicó el año 2005 en el Academic Managment Review de enero. La primera se la pueden encontrar hasta en youtube, pero la segunda no sé si ande por la web aunque quién sabe.
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La economía y otras ciencias sociales viven con la pretensión de lograr explicar el comportamiento social de forma definitiva y predecirla sin equivocación. Cualquier destello de triunfo en esta tarea puede ser tomado como verdad totalizadora, considerando, este logro un axioma o supuesto en que se entretejen una serie de teorías y formas de organización en los que vive la sociedad. El problema no está, obviamente, en la pretensión y meta de la economía, sino en lo precarios que pueden ser estos supuestos y lo dañinos que llegan a ser al alterar el comportamiento humano.
En esta época, donde la globalización hace que la libertad y democracia se expandan a lo largo y ancho del globo advertimos que esta libertad que se nos atribuye tiene unas extrañas características. Nuestras acciones libres al parecer, principalmente nuestras acciones económicas en los trabajos por ejemplo, son parte de las ecuaciones de la teorías de juegos y pretenden ser respuestas a los supuestos más poderosos de la economía:
- Todo intercambio social puede ser concebido como un intercambio de mercado.
- Las personas racionales se comportan de forma individualista en busca de su propio interés, y por lo tanto contrarios a los intereses de los demás, que de solo existir atentan a los suyos.
- Las personas responden a incentivos.
La forma de pensar de la sociedad a sido moldeada a lo largo de los últimos 50 años en medio de un clima de paranoia y para llenar las expectativas de los modelos económicos de las tendencias más liberales.
Cuenta Adam Curtis en su documental que fue la teoría de juegos de John Nash, que surgió en medio de la psicosis de la guerra fría una potente herramienta en el análisis económico que aparecería en la segunda mitad del siglo. La conclusión más "brillante" de su teoría, el famoso equilibrio de Nash que en el caso de la guerra fría predecía que no habría un ataque nuclear de ninguna de las partes ya que de darse las dos tendrían su destrucción asegurada, solo podría ser aplicada en la sociedad si las personas se comportaran de forma tremendamente individualista. Adam Curtis nos deja este comentario: "Sólo hay dos tipos de personas que se comportan así los mismos economistas y los psicópatas."
Pero, cómo es que estas teorías han podido cambiar nuestra sociedad, al menos en muchos aspectos. El ensayo de Ferraro y los otros profesores de Stanford nos brindan respuestas. Las teorías se autorrealizan, explican, por tres caminos: el diseño de la organización, las normas sociales y el lenguaje.
Diseño de la Organización
Las teorías se convierten en realidad, dentro del microcosmo de la empresa, cuando la organización presente refleja implícita o explícitamente las teorías de los directivos. Estos, basados en supuestos teóricos, introducen prácticas y disposiciones que de una forma permiten y fomentan el surgimiento de comportamientos supuestos por la teoría. Un ejemplo sería prácticas como el empleado del mes o los incentivos adicionales, que se basan en los supuestos mencionados a pesar de que estudios dicen que estas descentralizaciones del salario son contraproducentes.
Normas Sociales
Las teorías también pueden ser autorrealizativas cuando, con independencia de su capacidad inicial para predecir o explicar el comportamiento, llegan a ser aceptadas como verdades y normas que gobiernan el comportamiento. Se habla y actúa suponiendo que la teoría es verdadera. La motivación del interés propio, por ejemplo, es una norma tan asimilada que a menudo se habla de acciones altruistas utilizando un lenguaje instrumental que “justifica” ese comportamiento. Algunos investigadores han comprobado experimentalmente que los sujetos sobrevaloran la fuerza que el interés propio tiene para afectar a las actitudes y al comportamiento de los demás, incluso cuando su propio comportamiento y actitudes no habían sido influidos, principalmente, por el interés propio.
Lenguaje
Finalmente, las teorías se pueden volverse auto-realizables porque estas proveen un lenguaje para aprehender el mundo. Los humanos pensamos y comprendemos mediante palabras. Vemos el mundo mediante el uso del lenguaje. Por lo tanto, al actuar con cierto determinado lenguaje, de manera consistente teniendo en cuenta una serie de normas y supuestos, creamos, con nuestras acciones, un comportamiento coherente a nuestro marco lingüístico. Pensamos el mundo en términos que provienen de una teoría o supuesto.
Otro dato que muestra Curtis en su documental es que, primero se probó la teoría de juegos en una oficina con las secretarias para ver como estas se comportaban (diríamos con Ferraro una implementación en el diseño organizativo). Las secretarias en vez de traicionarse mutuamente se ayudaron, pero la respuesta de los teóricos no fue la del fracaso de la teoría, sino que las secretarias eran personas incompetentes hasta no racionales.
Podemos decir que fueron los años 80 con el gobierno de Thatcher en Gran Bretaña y Reagan en EE.UU. , donde se enfatizó en esta libertad del interés propio. Se procedió, en nombre de esta matemáticamente definida libertad, a desmantelar el estado y su molesta burocracia. Ya no se tiene porqué esperar de los políticos o burócratas un comportamiento ético, es contradictorio con la teoría, lo lógico es la corrupción, por lo tanto se implementó un sistema de incentivos que hiciera que estos hagan su trabajo de buen modo. El liberalismo barre con toda resistencia, tenemos como los héroes de este a los economistas Friedrich Von Hayek, Milton Friedman o James Buchanan, que no dejan espacio en sus teorías al comportamiento comunitarista o solidario.
A pesar del cambio de gobierno, de los conservadores a los laboristas en Gran Bretaña y de los republicanos a los demócratas en EE.UU. se continúa con estas teorías. Curtis cuenta que en Gran Bretaña se usan un sistema de objetivos a realizar, importa solo el fin cumplido y de realizarse se da el premio motivador. Se trata de colocar todo el variables matemáticas analizables, incluso contabilizar la cantidad de pájaros que cantan en las mañanas como indicador de la felicidad de las personas de la zona. Considero que esta pretensión es errada, ya que las matemáticas se perderán en una infinidad de variables de comportamiento caótico al tratar de analizar todas las facetas humanas.
Las fallas de la teoría ya se observan, la desigualdad ha crecido en el mundo, la economía se tambalea de un momento a otro, en las empresas la organización no puede superar el mero contrato para que la relación con los empleados sea más comprometida. Es momento de que nuevos planteamientos que reivindiquen la verdadera dimensión del ser humano discutan estos supuestos que traen desgracia a la sociedad y que nos arrebatan nuestra libertad por una maquillada conducta robótica.