
Hace unos días vi la película Alphaville, dirigida por el genial realizador francés Jean-Luc Godard y protagonizada por Eddie Constantine - en su conocido papel de Lemmy Caution - y la siempre presente Anna Karina.
La cinta, una polimerización perfecta entre la ciencia ficción distópica de tintes Orwellianos y el film noir, pero más como una sátira detectivesca que la de un clásico detective hollywoodense. Esta nos muestra una ciudad (o planeta) dirigida por una implacable maquinaria que suprime todo lo humano y crea una sociedad donde la poesía y sentimientos son ilógicos y por lo tanto castigables. Es la realización de un "paraíso" tecnócrata, el único sentido de la vida es la lógica matemática, ecónomica, donde llorar por otro es causa de pena de muerte. Resemblanzas al nazismo y a la guerra fría. En medio de ese paraje, se inserta el agente secreto Lemmy Caution, presentándose como un periodista del Figaro-Pravda - al parecer una graciosa fusión del diario francés conservador y el soviético. Lemmy descubrirá el ordenamiento del Alpha60, la mencionada maquinaria que rige la ciudad, y ante la amenaza de su expansión hacia los países exteriores deberá destruirla.
Es en este contexto donde Jean-Luc Godard nos presenta esta lucha entre la ciencia y el amor, la lógica y la poesía, vemos varios interesantes diálogos donde surgen estas cuestiones, conversaciones entre Lemmy Caution y Natascha von Braun y el enfrentamiento entre Caution y el Alpha60 en los interrogatorios. En estos interrogatorios, Lemmy Caution frente a una especie de detector de mentiras, que no deja escapar ningún hecho, que sabe cuando es sí y cuando es no al igual que sabe cuando es 0 y cuando es 1, responde con un lenguaje poético que desconcierta a la máquina. Godard entonces nos presenta un límite epistemológico de las ciencias, de la lógica matemática, el punto, donde en su pretensión de analizar lo humano se pierde en variables caóticas e incodificables. Luego, con el uso de la poesía también, Caution logra entrar, por así decirlo, al corazón de Natascha Von Braun, que había sido re-educada por la lógica del Alpha60.
Es por este manifiesto, para mí una de las mejores producciones distópicas hechas, y ya que estamos hablando de distopías, en el diario inglés The Guardian salió un top10 de las mejores novelas distópicas para jovenes elaborada por la autora (de novelas distópicas también) Gemma Maley. Es una lista interesante y nos puede servir como guía de lectura en caso de no haber leído alguna.
Gemma Malley's top10 dystopian novels for teenagers
1. 1984 by George OrwellThe original and best - who can forget Winston in his fight against the machine of authoritarian government? This book stayed with me for years after I read it and probably informed many of my political views today. Big Brother, Room 101, the Mind Police - all brilliantly realised and wonderfully narrated, right up to the chilling end.
2. Brave New World by Aldous Huxley
Dystopia or utopia? A brilliant riposte for those who consider pleasure-seeking to be their only aim in life, and a terrifying glimpse into a perfectly ordered future.3. The Handmaid's Tale by Margaret Atwood
I love this book. It is compelling in its detail and its too-real depiction of a post-nuclear world where fertile women are used as breeding machines. Dystopian books work best when there is a logic to the horror. Margaret Atwood paints a world that is utterly imaginable and that's why it's so powerful.4. How I Live Now by Meg Rosoff
A new classic, with one of the most original voices I've read in a long time. This book tells of love and loss and of finding peace in a war-torn world.5. A Clockwork Orange by Anthony Burgess
Not for the faint hearted, A Clockwork Orange has become infamous because of Stanley Kubric's film version. But the book is definitely worth a read and has huge resonance today. Once you get to grips with the Nadsat slang, it's a thrilling - if abhorrent - tale of gang violence and rehabilitation that explores free will and what it means to be an individual.
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