
Para quienes han leído la Invención de Morel, la corta novela de Adolfo Bioy-Casares, sabrán sobre esa enigmática isla perdida en el océano, último refugio para un fugitivo de la justicia, pero que su rareza es exponencialmente mayor a lo que cualquiera pudiera suponer ya que es hogar de unos espectros que viven en el eterno retorno gracias a la tecnología de Morel.
Tenemos dos cuestiones, la mirada confundida y temorosa del enamorado fugitivo y la obra faustica de Morel, en su búsqueda de la inmortalidad, aunque el coste sea, curiosamente, la propia vida. Aunque sabemos que al final está dantesca empresa de Morel tenía el mismo centro que la veleidad del fugitivo, el amor de Faustine, la hermosa gitana que gustaba de ver el atardecer.
Dejando un lado las discusiones del ser en la espectrografia, lo monstruoso del espejo, la desesperante multilocalización, y las erudiciones foucaltianas de similitud y semejanza, todas estas que se pueden tratar muy bien teniendo a esta novela como referencia.
Espero tratar sobre el amor que parecía sentir nuestro anónimo protagonista hacia la enigmática Faustine cuando la veía leyendo un libro sentada en las rocas frente al mar. Paradigma, quizá, del amor imposible, ya que, como sabemos al terminar la novela, Faustine no era más que una repetitiva sombra, todos los sueños de amor solo estaba en la mente del Fugitivo. En síntesis quiero referir que en La Invención de Morel se nos presenta, con una sutileza y complejidad, la cuestión del amor imposible, que esta tan presente en lo sentimental de nuestra sociedad.
1. El Jardincito y el hacerse notar.
El Fugitivo, para que Faustine, que en su elevada posición de amada imposible, repare en él se disponé a hacer un pequeño jardincito cerca de las rocas donde ella se pone a leer todos los días. El Jardincito se marchita, ella lo ignora, él hasta lo acepta, nada extraño hasta ese momento, es solo la recurrente cuestión de los problemas en el amor.
2. Celoso de Morel, el falso tenista
Faustine conversa con un tipo desconocido, vestido como tenista, hablando un buen francés, "como sudamericanos" nos dice el Fugitivo. Es inalcanzable, pero es intolerable que alguién como ese tal Morel trabe una conversación con ella, eso es insoportable.
3. La Revelación y el Prefiero la Muerte que perderte
El Fugitivo pierde - de momento - a su Faustine, ya no la contempla, no hay mareas, las imágenes no se proyectan, eso es peor que la muerte. Pero, más terrible es la revelación de que al ser esa imagen que aparece y desaparece Faustine ha muerto, de alguna forma su alma se capturo en la foto y su cuerpo se murió, como Morel y los demás. Lo único que le queda al Fugitivo de Faustine son esas imágenes, ante esto el prefiere guardar una apariencia en la cuál él estaría en el mismo plano temporal que Faustine, el moriría por esto, pero eso no importaba para él, para todo el mundo que llegará a esa isla, él y Faustine se conocieron y tal vez se amaron.

No hay comentarios:
Publicar un comentario